jueves, 10 de octubre de 2013

CUENTOS DE ESOPO

Los tres protectores

Una gran ciudad estaba siendo sitiada, y sus habitantes se
reunieron para considerar el mejor medio de protegerse.
Un ladrillero acaloradamente recomendaba a los ladrillos como la
mejor adquisición para la más efectiva resistencia.
Un carpintero, con igual entusiasmo, proponía la madera como un
método preferible para la defensa.
En eso un curtidor de cueros se levantó y dijo:
-Compañeros, yo difiero de todos ustedes, y advierto que por nada
cambiaré de opinión. Les afirmo que están muy equivocados: para
resistir, no existe nada mejor que el cubrirse con pieles, y para eso
nada tan bueno como los cueros.

Los irresponsables, los ignorantes, y los agitadores,
nunca aceptan que otros puedan tener la razón, y
defienden siempre intransigentemente sólo su punto
de vista, aunque no tengan el menor conocimiento del
tema, sin importarles las consecuencias del momento

o del futuro.

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El asno que cargaba una imagen.
Una vez le correspondió a un asno cargar una imagen de un dios
por las calles de una ciudad para ser llevada a un templo. Y por
donde él pasaba, la multitud se postraba ante la imagen.
El asno, pensando que se postraban en respeto hacia él, se erguía
orgullosamente, dándose aires y negándose a dar un paso más.
El conductor, viendo su decidida parada, lanzó su látigo sobre sus
espaldas y le dijo:
-¡Oh, cabeza hueca, todavía no ha llegado la hora en que los
hombres adoren a los asnos!

Nunca tomes como tuyos los méritos ajenos.
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Las liebres y los leones.
Las liebres arengaban en la asamblea y argüían que todos deberían
ser iguales. Los leones entonces replicaron:
-Sus palabras, señoras liebres, son buenas, pero carecen de garras
y colmillos como los que tenemos nosotros.
Acepta que todos tenemos diferentes cualidades para  diferentes circunstancias.

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El jardinero y las hortalizas.
Un hombre se detuvo cerca de un jardinero que trabajaba con sus
legumbres, preguntándole por qué las legumbres silvestres crecían
lozanas y vigorosas, y las cultivadas flojas y desnutridas.
-Porque la tierra-repuso el jardinero-, para unos es dedicada madre
y para otros descuidada madrastra.
Del interés que se ponga en un asunto, así se
desarrollará y así será el fruto que se recoja.

---------- La zorra que nunca había visto un  león.

Había una zorra que nunca había visto un león.
La puso el destino un día delante de la real fiera. Y como era la
primera vez que le veía, sintió un miedo espantoso y se alejó
tan rápido como pudo.
Al encontrar al león por segunda vez, aún sintió miedo, pero menos
que antes, y lo observó con calma por un rato.
En fin, al verlo por tercera vez, se envalentonó lo suficiente
hasta llegar a acercarse a él para entablar conversación.
En la medida que vayas conociendo algo, así le irás
perdiendo el temor. Pero mantén siempre la distancia

y prudencia adecuada.


 La zorra y el perro
Penetró una zorra en un rebaño de corderos, y arrimando a su
pecho a un pequeño corderillo, fingió acariciarle.
Llegó un perro de los que cuidaban el rebaño y le preguntó:
-- ¿Qué estás haciendo?
-- Le acaricio y juego con él -- contestó con cara de inocencia.
-- ¡ Pues suéltalo enseguida, si no quieres
conocer mis mejores caricias!

Al impreparado lo delatan sus actos.
Estudia y aprende con gusto y tendrás éxito en tu vida.